jueves, 30 de julio de 2015

Cuando se supera..

Caminaba a alegre paso cerca de la acera, en el carril del tranvía, no era un día lectivo y tenía tiempo de sobra.
Iba a recoger sus notas del segundo trimestre, aunque estuvieran ya cerca de terminar las vacaciones.
Lo mejor de ese paseo era que iba sin prisa, no como otros días en los que más tarde tenía cosas que hacer; lo mejor era poder  tomarse su tiempo.
Hacía ya casi un mes que había superado sus sentimientos y se sentía feliz de poder apoyar a Esther y a Iván como cualquier otra buena amiga.
A su paso vio una figura que le resultó familiar, era un chico, sentado en un banco, y solo.
Se sentó a su lado, para empezar una conversación.

- Hola, Nico,¿verdad?

Sonrió.

-...

-Supongo que también vienes a recoger tus notas,¿o ya lo has hecho?

-...

-Creo que en matemáticas no he podido-

-¿Por qué?

Ella se sorprendió, más que por la interrupción o por el que el silencioso chico hubiese hablado, su tono de voz, y su mirada, eran tristes, eran frustrantes, algo había pasado.

-¿Por qué puedes sonreír? No..no, no entiendo nada, todo es horrible, pero todos sonríen, yo, no lo entiendo...

-¿Qué quieres decir? Todos podemos sonreír.

-Yo, no entiendo. Sé que es ser feliz, y estar triste también, y creo que también puedo sentirlo, pero no se cómo reaccionar a estas emociones, veo a gente que sonríe, la veo feliz y trato de imitar esa felicidad, en cambio ellos me miran como ..diferente, como si mi felicidad no fuera real, como si yo fuera, diferente y artifical.

-...

-Me sentía sólo y único en el mundo, y entonces...apareciste tú.

-¿yo?

-Estabas...triste, cuando te vi en el hall de el colegio por primera vez, me llamaste la atención, aunque nadie lo hace normalmente...y comencé a observarte, a tratar de conocerte.
Estabas sola, sola a pesar de estar entre compañeros, tu mirada era indiferente, eras..eras como yo, tú me entenderías.

Hizo una pausa y miro al suelo, cuando volvió a levantar la cabeza, sus ojos eran fríos y siniestros.

-Y entonces...apareció ese chico.Ese chico...rubio, y de ojos azules, él llegó a tí.

Iván, estaba hablando de él. Un escalofrío le recorrió la espalda.

-De repente tu mirada cambió, eras feliz, sonreías y reías de verdad, eras...diferente...no...eras..como todos los demás. 

Pero...siempre hay un pero.

-Pero...aquel chico, empezó a salir con otra chica hace poco.

Eso fue como una lanza que atravesó su corazón.
Esos recuerdos...

-Cuando te ví viendolos por la ventana de clase,de repente eras tú de nuevo, esa mirada vacía e indiferente, triste y sola, una mirada igual que la mía. Traté de hablar contigo, pero, me sentí mal..mal..terriblemente mal...no...lograba sentirme feliz...porque...estabas triste.

Iba a decir algo pero la interrumpió.

-Y ahora...sonríes de nuevo...cómo..¿cómo..? No..no entiendo nada...Lograste recuperar la sonrisa, a pesar de que aquel chico ya no era la causa, y a pesar de ser una sonrisa tan triste...sigues siendo aceptada, y la gente te ve feliz...por qué...¿por qué yo no?

El chico...estaba serio, parecía que tenía ganas de llorar, pero no lo hacía, de todas formas, ¿por qué le decía eso a ella?
Él se froto sus párpados, para despejar su mente y censurar esas lágrimas invisibles, no sabía qué, no sabía cómo, no sabía por qué, pero de alguna manera se vio reflejada en ese chico, ella podía desahogarse y llorar, pero aquel chico...estaba completamente solo y no se tenía ni a sí mismo para consolarse.
Ya había oído antes a cerca de discapacidades mentales que hacían que no supieras expresar sentimientos o comprenderte a tí mismo, y si a eso le sumas la pubertad...le inundó una terrible tristeza.
Sin dudarlo un solo segundo, se interpuso en su camino.
Sus brazos rodearon su cuerpo, y se apretó contra él.

Yato & Hiyori. Don't know if it's official art, but whatever. I'll still love them as a couple.


Recordó todos aquellos sentimientos de cuando su corazón pertenecía a aquel chico.
Tenía que superarlo, tenía que superarlo ya.
Las apariencias no podían engañarla a ella también, no era feliz, seguía sufriendo.

Cuando iba a empezar a llorar, sintió unos brazos que la abrazaban de vuelta.
No lo entendió.¿Por qué? Cuando juntas dos sentimientos fríos, tristes y solitarios...¿puede resultar un sentimiento cálido


Ahí fue cuando lo decidió.


Tras despedirse.
Se fue a buscar sus notas,como tenía previsto.
En el camino, encontró a aquella chica de mechas rosadas saltando por la calle.
Se volteó y la saludó amistosamente.

MLP_Pinkie Pie by MoritoAkira.deviantart.com on @deviantART

-Hola! ¿Vas a por tus notas?

Asintió, no tenía ganas de hablar.

-Me he cortado el pelo, ¿te has dado cuenta?

Se fijó bien, y entonces vió un ligero desnivel en un lado del pelo, lo que le hizo replantearse que estuviera hablado con esa chica.

-No se nota mucho...

-Lo sé. No me atrevo a hacerme más. Aunque seguro que a chicas con pelo liso como tú les quedaría bien cambiar de estilo.

-Supongo...¿por qué un cambio de look tan repentino?

-Dicen que las mujeres cambian de look cuando pasan página a una etapa de su vida, cuando...superan algo.

-Tu crees?

-Si! Lo leí en Internet!!

-Ah..claro...

Después de que esa chica se fuera y recogiera sus notas, se dió la vuelta para volver a su casa, pensando en lo que le había dicho.
Así que...cambiar de look sería un símbolo de pasar página?
Quien sabe.











Al día siguente, sus amigas la esperaban en la puerta del colegio, iba a cambiar, aquí empezaba su nueva vida.
No volvería a marginarse ni a estar sola, tenía un grupo de amigos gracias a Iván, no lo desperdiciaría, iba a ser una adolescente normal, iba a vivir feliz, un montón de nuevas experiencias.
Está bien ser especial, pero, quería compartir sus sentimientos, tener amigas, tener planes, tener mensajes...Por una vez en su vida iba a ser...una más.





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Está bien...
...caerse del cielo...




















...pero debes tratar...









...de volar...


























y volver. 












.:Continuará:.



domingo, 31 de mayo de 2015

Una imponente Torre Derrumbada

Ha pasado un mes, Sonia se ha ido a un viaje de intercambio, se ofreció voluntaria a irse en cuanto se enteró de la oferta escolar, y la verdad, no me sorprende; Esther e Iván ya lo han hecho público y pasean por la escuela como una pareja acaramelada, Isabel y Lucy siguen igual que siempre y han hecho una nueva amiga, Nathely.
Ella es una chica medianamente alta, con un pelo negro como la pizarra y muy largo, de corte limpio y recto.



Nathely es bastante seria y habla poco al principio, pero cuando está entre amigas no hay quien la tome en serio, y a Ana no le molesta! Es solo que...ella parece la más seria de todas, y se siente como si arruinara el ambiente, fuera de lugar.
Por eso sigue marginándose en el patio.

Recuerda que sus sentimientos hacia Iván la traicionaron y sufría cuando los veía juntos.
Sentía odio y envidia hacia Esther, no soportaba verlos juntos, se sentía traicionada, y recordaba el dolor de Sonia cada vez que la veía a ella feliz.



Así iba mientras se dirigían a comer, enfadada e insoportable.
Iván era su amigo, y ahora ya nunca sería el mismo, ella lo había cambiado todo.
Ella, quien sentía que le miraba por encima del hombro, una chica delgada y bella, perfecta en absolutamente todo, ¿esque nunca podría superarla?
Cada vez que la veía, caía en cuenta que Iván tenía el listón demasiado alto como para poder entrar en su corazón, la valla era demasiado alta, demasiado difícil de trepar, ella y su amiga habían pasado un tiempo tratando de agarrarse a ella y avanzar, tan sólo ver cómo pasaban sobre su cabeza y agarraban el borde, empujándolas a ambas hacia el suelo, eso le partía el corazón.

Ciertamente Esther nunca le había hecho nada malo, simplemente Iván la amaba a ella, a ella.
Ella sabía hacer de todo, era la mejor estudiante de la clase, tenía un hermoso cuerpo con unas delgadas piernas y un vientre plano con dos lunares junto a su ombligo, un cabello largo, sedoso y castaño con mechas rubias, unos ojos oscuros de brillos fugaces y atrevidos, y a la vez, una mirada tímida y melancólica, ella era tímida pero alegre, atractiva y fiel, amaba la naturaleza y vestía ropa sencilla, pero con un toque hippie y sexy a la vez, tocaba el piano y su voz era melodiosa y además dibujaba bien, toda una artista y estaba rodeada de amigos.

Y en clase de baile, estaba seria, pero sus movimientos eran hermosos, ágiles y, prácticamente, perfectos, de hecho, ¿acaso había algo que no lo fuera en ella?
Era, sin duda, la perfección personificada.
Además, Esther no parecía demasiado enamorada, es decir, ella siempre había hablado de un novio, era básicamente lo que la completaría, e ván era perfecto; simpático, divertido, guapo y popular.
Dos personas así no podían enamorarse, no era como en las series de la tele, algo fallaba.
Era un mero interés superficial.
Eso pensaba.


Pero todo cambió un día, un fatídico día.

Iba de camino a clase, cuando de repente se cruzó con Esther en el metro, ella tenía una mirada vacía.
Y triste, muy triste.
La miró desorientada y Ana apartó la vista, se sentó en el asiento y miró al suelo.
Poco después, unos zapatos se colocaron frente a sus pies, y al alzar la cabeza, se vio cara a cara con aquella torre de virtudes, pudo sentir como se desmoronaba.

-Oye Ana, ¿podemos hablar?

Dijo tímidamente.
Ana no sabía qué decir, Esther estaba a punto de echarse a llorar, pero, ¿por qué?

-No se si estoy haciendo lo correcto, algunas amigas mías me miran mal ahora que tengo novio, y no lo entiendo, me critican, y creo que eso podría distanciar a Iván, además,¿ y si es sólo un capricho del corazón...?

¿Por qué ahora? ¿Por qué Esther? Y sobretodo, ¿Por qué a ella?

-Tú siempre estás ahí conmigo, se que no nos conocemos demasiado pero dame consejo, o, no sé que debo hacer...

Los sentimientos se descontrolaron en su estómago, la furia, la rabia y la confusión luchaban por salir, pero en aquella batalla sólo hubo un posible vencedor.
La compasión.

Ana simplemente la abrazó, y dijo lo típico; "todo está bien", "no pasa nada".
La distrajo, le preguntó sobre clase, sobre sus gustos, y, empezó a rebuscar, le preguntó sobre Iván y su relación, cuando quedaban y qué hacían, etc.
Esther hablaba y hablaba sin parar, nunca la había visto hablar tanto, suele ser más callada.
Cada vez más animada, le habló de su primer beso, sus citas, y demás.
Finalmente, ya en la entrada del colegio, le preguntó una cosa.

-Esther.¿A ti te gusta Iván?

Esther se quedó en silencio un momento, después, sonrió y dijo, llena de decisión y sin ninguna duda.

-¡Sí!

Le agradeció la charla y se fue corriendo para no llegar tarde a clase.
Ana se quedó ahí de pie, sin saber qué decir, nunca pensó que podría ser capaz de poner una tirita en aquella armadura impenetrable y modelo.
Pero al recordar la mirada de emoción, el cómo sonreía tontamente y sus ojos brillantes, como los de una niña pequeña, pudo reconocer, el amor.
Esos dos estaban realmente enamorados.

La culpa la llenó por dentro y le entraron ganas de llorar.
¿Cómo había podido pensar así de ella?
Ciertamente Esther era una buena persona, ella no, ella era un ser horrible que no merecía mas que sufrimiento y escarmiento.
Era una masa amorfa llena de defectos, se odiaba así misma.

Entró en clase, y, como de costumbre, nadie le prestaba atención, pero eso le daba igual. ya estaba acostumbrada, se echó sobre la mesa y trató de no llorar.
A los pocos segundos, notó que una mano estaba jugando con su cabello, pero no quiso ni levantar la mirada, quienquiera que fuera, estaba destrozándole la trenza que tanto le había costado a su madre hacerle, aunque eso también le daba igual.
Implemente disfrutó del masaje y se trató de relajar, aun sin saber quien era el autor de su consuelo.
Entre su flequillo distinguió un cuerpo robusto de hombros ensanchados y una melena oscura que acaparaba partes del rostro, y entrevió unos ojos castaños con un toque color miel y unas pequeñas ojeras que se marcaban debajo de éstos.
Conocía ese rostro inexpresivo.


-¿Qué estás haciendo...?

Él no le respondió, estaba distraído mirando a la ventana, y a ella le dio igual, siguió recostada y lamentándose.

Total, no tenía nada mejor que hacer.

Al acabar las clases parecía que el hubiese contado todos y cada uno de sus cabellos, ella estaba dormida y la profesora tenía un enfado de narices.
Cuando Ana despertó y vio su expresión, agarró al chico de la mano y a su mochila con la otra y se fueron rápidamente de allí.

Su cara estaba roja de vergüenza.

-¿Por qué no me has despertado?

Él no respondió, se limitó a sonreír, lo que hizo que ella se enfadara aún más y le apretara más fuerta la mano.

Finalmente llegaron cerca de un río y ambos se sentaron a descansar.
Estuvieron unos minutos en silencio, hasta que ella lo rompió.

-Gracias, se que no te habrás dado cuenta, pero me has ayudado.

Él la miró de reojo, y después dirigió sus ojos al río de nuevo.
Hubo de nuevo silencio.
Se oía el sonido del agua chocando contra el caudal, y la corriente formaba pequeños remolinos, de fondo sonaba el murmullo de la ciudad que seguía su curso, y el tiempo pasaba.
No era un silencio incómodo, disfrutaron unos segundos la situación y el lugar.
Después, él la miró con sus ojos color miel, ojos dulces y empalagosos, tiernos y con un brillo vivo.
Todo lo contrario a sus labios inexpresivos, que se movían al son de unas palabras que no salían.

-¿Qué pasa?

-...

-Si es sobre lo de clase...

-Por qué estabas llorando.

No tanto la pregunta, sinó la voz, eso la pilló por sorpresa.

-Pero..si no estaba..llorando.

Era una voz suave, suave y varonil, increíblemente tranquila.
No era para nada como la había imaginado.

-Ahora que lo pienso...tú eras el de la ventana el otro día...y el del metro.

Él guardo silencio, volvió a mirar al río.
Ana sonrió un poco.

-Oye.

Preguntó, buscando la atención el chico.

-Soy Ana.

Aunque a él no pareció importarle, notó un brillo de confianza en los ojos de aquel chico.

-¿Cómo te llamas?

No le respondió en seguida, se limitó a observar el agua y las casas de la ciudad, y a disfrutar del momento, o eso creía ella, aunque no le había visto expresar la más mínima sensación desde que lo conoció, y esos ojos no concordaban con esa cara, esa mirada,a la vez fría e inexpresiva como viva y llena de emociones.


Por ello, de nuevo, esa serena voz llamó su atención.











-Me llamo Nico.









.:Continuará:.

domingo, 8 de marzo de 2015

Esconder un Sentimiento


Llevando unos dias muy agitados, nerviosa por las notas, las tensiones de clase y demás, ella se siente feliz, porque nota que tiene amigos,lejanos, pero amigos, y siente que algunos de ellos se van acercando poco a poco.
Quiere que alguien alcance su corazón.
Que alguien la abrace y pueda sentir su calor, en vez de la fría ignorancia y desesperación.
Desesperación de querer gritar tus sentimientos y no ser capaz, estar encerrado en uno mismo.

Sale para ir al colegio, feliz, ya que toca Inglés en primera hora.
Pero, yendo demasiado distraída, no se ha dado cuenta de la hora, y llega justo a tiempo para ver cómo el autobús se va sin ella.
Mira el horario, pero el siguiente autobús tardará 45 minutos, no puede llegar tan tarde un día tan especial, así que irá a pie.
Mientras camina lo piensa, ¿qué tiene ese día de especial?
Por alguna razón, cada vez se siente más cercana a las clases y a sus compañeros, siente que cada vez encaja más y mejor.
Un leve toque de mano se deja caer en su hombro, y pega un grito del susto.



-Iván! Me...me has asustado!!

-¿Qué? Pero si yo no he hecho nada! Eres una miedica

-Cállate! Tonto, ¿qué haces aqui?

-Seguirte, ¿no es obvio?

-Ah, no, no lo era..espera, qué?

-Jajajaja estás dormida.

-Jmp...

Van caminando juntos hacia el colegio, cuando se da cuenta, le mira a los ojos y le habla normal, sin ningún miedo, bueno, eso si él no le mira a ella, ahi su voz tiembla y se sonroja.
Definitivamente no está hecha para hablar con chicos.
Aunque, por alguna razón, le es mucho más fácil hablar con Iván que con cualquier otro.

Eso también influye en su reciente integración en el grupo, y se hace una ligera idea de por qué.
Cuando repasa sus memorias, Iván está en todas.
Sus buenos recuerdos y conversaciones en el colegio relacionadas con un grupo, incluyen siempre a Iván, es un buen chico y se siente muy a gusto con él.
Espera que esa sensación dure mucho más tiempo.

Aunque también ha pensado en otras sensaciones.
¿Y si le gusta Iván?¿Y si a Iván le gusta ella?¿Cómo sería si Iván fuese su novio?
Su imaginación se pone en marcha y empieza a sentirse cada vez más avergonzada y tímida.
Está claro que él llevaría la delantera, pero..¿y..en los besos?
Con sólo imaginarlo se muere de vergüenza.

Acercándose al colegio, pasa gente conocida, como Sonia y Esther, ambas saludan a Iván,quien responde al saludo alegremente, y, a ella, aunque no lo nota, aún está convencida de su invisibilidad.
Justo antes de entrar a las clases, antes de que Iván se fuera con sus amigos, le pide a ella que le de un consejo.

-¿Un consejo?¿Sobre qué?

-Sobre las parejas...¿cómo se sabe si te gusta una chica?



Iván mira al suelo, y, a pesar de que él siempre es muy atrevido y alegre, se nota que está sonrojado, no le mira a los ojos.
Eso le impacta.

-A-ah! Yo..no se mucho del amor, ya que nunca he estado...-

"Enamorada", era lo que iba a decir.
Pero sería mentira, sí que lo ha estado, y, aun habiéndolo estado, no es capaz de dar un consejo a su nuevo amigo, no puede fallarle, es su primera amistad con un chico a esta edad, y sabe que será una gran amistad, tiene que ayudarle.

-..e-eh..bueno..sólo imagínate a ella con otro chico

Iván se quedó unos segundos en silencio, y después le miró a los ojos a Ana.

-No quiero, no me gusta.

Ella se sonrojó por alguna razón, y también sonrió.

-Deberías decirselo.

-¿El qué?¿Cómo se lo digo?

-Sólo...dile lo que sientes, siempre es mejor que retenerlo.No te rechazará.

Iván miró a otro lado, algo inseguro, después sonrió.

-Gracias Ana, a ver que tal me sale.

Después, se fue.
Eso había sido un poco raro.

Por alguna razón, y por mucho que ella intentara mirarlo en clase de Inglés, él no le dirigió la palabra, ni una mirada, en toda la hora.
Eso la extrañó, pero supuso que sería por lo de la chica que le había comentado antes.
¿Quién sería? Personalmente, no pensaba que Iván se fuera a enamorar de nadie.
Aunque, todos nos enamoramos, ¿por qué iba a ser él diferente?
También se preguntó si eso afectaría a su amistad.


En el recreo todas estaban hablando sobre chicos.
Ella estaba un poco distraída.
¿Dónde estaría Iván? No estaba con sus amigos.
¿Y si iba a declararse a la chica?

-Voy al baño,¿alguien me acompaña?

Ella vio como Lucy se levantaba sola, así que decidió ir con ella.
En el camino Lucy no dejaba de comentar cosas, como que últimamente estaba de moda nosequé del pelo, o unas "chaquetas monisimas" de nosecuantos...
También que faltaban pocas semanas para los exámenes.
Había pasado ya bastante tiempo, unos 2 meses desde que quedaron para estudiar, y sólo había visto a Sonia y a Iván desde esa quedada.
No estaba demasiado integrada, y le costaba.

Lucy se metió en el baño, y ella se apoyó en la pared para esperarla.
Oyó unos ruidos, a pesar de que supuestamente todos estaban fuera.
Venían de la escalera, y no pudo evitar asomarse un poco.

Eran un chico y una chica, sentados en las escaleras.
No podía oir bien lo que decían, y, tampoco llevaba las gafas.



Después de fijarse se dio cuenta.
¡Era Iván! ¿Y la chica? No la distinguía bien...
Justo entonces Lucy se asomó también.

-A quién espiamos??

-AH!

Iván y la chica miraron hacia donde ellas estaban, pero consiguió esconderse a tiempo con Lucy.
La mandó callar, y salieron naturalmente del baño, como si no hubieran visto nada, pero la chica ya no estaba, sólo Iván, quien estaba subiendo las escaleras.

En cierto modo se sentía algo desanimada.
Aunque no entendía bien por qué, simplemente no tenía ganas de nada.

Decidió subir a clase más temprano, y creía que estaba sola, así que se levantó de su silla y se puso a mirar por la ventana.
No había visto a Iván desde el recreo, debería estar en la clase, pero no estaba.
¿Y si la chica y él las habían visto y se habían ido a otro sitio?

Una voz detrás suyo la sorprendió.

-oie.

-Ah! Q-qué quieres...?

Un chico alto, con el pelo despeinado y el flequillo largo hasta la nariz, estaba detrás de ella.
No se fijó mucho en quién era, y la voz tampoco le sonaba.
¿Cuánto tiempo llevaba ahí?
Eso no importaba, seguramente sólo iba a decirle que, en teoría o debería asomarse a la ventana, por las normas del colegio, pero simplemente lo ignoró, él se separó, y ella siguió mirando a la ventana.



Entonces se fijó en una pareja de alumnos que estaban en el patio vacío.
Uno de ellos era Iván, estaba segura, y la chica debía ser la que le gustaba, estaban hablando.
Entonces, ella, le besó.

Fue como un shock.
Al principio no podía creerlo.
Es decir, había visto bastantes besos en las películas, pero nunca uno en la vida real, y..resultaba extraño.
Decidió apartarse de la ventana y sentarse en su sitio.

Iván entró en la clase, y se le notaba feliz, aunque, ella no lo estaba.
Se sentía bastante mal, a decir verdad.
Sonia se sentó a su lado y empezaron a hablar.

Finalmente, llegó la hora de salir del colegio, y Sonia y Lucy fueron con ella.
En la salida, había una chica sentada tapándose la boca.
Lucy se acercó a ella.



-¡Esther! ¿Dónde estabas?

¿Esther?..¿De qué le sonabas ese nombre..?
Lo recordó.
Era una amiga suya, aunque, hablaban poco, más bien eran conocidas, y aunque la recordaba con el pelo más corto, era normal, ha pasado ya bastante tiempo desde que se fijó en ella por última vez.

-¡Chicas!

Esther se levantó de golpe.
Corrió hacia ellas y las abrazó.

-Chicas...¡tengo una gran noticia!

Cuanto más de cerca la veía, cuanto más la escuchaba, más pálido se ponía su rostro.
No puede ser...

-¿Qué ocurre?

¿Era? ¿Lo era?

-Pues..a ver.. en el recreo..mmmh..

Si... Tal vez...!!
Ya llevaba las gafas puestas...
No había duda...

-¡Qué ha pasado!

Tenía ganas de llorar.
Pero se retuvo, tenía que retenerse, fuera como fuera tenía que aguantar.


...

...

...



...
-¡¡Iván me ha pedido salir!!

Lo era...

...


Se formó un gran silencio.
Lucy empezó a dar saltitos de alegría.
Al poco tiempo, Sonia también sonrió y abrazó a Esther.
Esther, estaba emocionada, se la veía bastante enamorada.
Y empezó a contar toda su conversación con Iván.

Quería irse, quería salir de ahí, pero no podía hacer eso.
Entonces Sonia interrumpió.

-Perdona, tengo que acompañar a Ana a casa, se lo he prometido y vamos a llegar tarde.

¿Eh?
No tenía ni idea de lo que estaba diciendo.

-¿Eh?

-Vamos Ana...

-Pero yo no...

Sonia le interrumpió, le miró a los ojos.

-Ana, llegaremos tarde, ven.



Sonia...
Estaba llorando.
La agarró del brazo y empezaron a andar.
Ella estaba seria y en silencio.
Caminaban por la acera.
10 minutos...15...20...
Ana estaba preocupada, no sabía qué hacer.


Decidió que lo mejor sería olvidar mis sentimientos en ese momento, y ayudar a una amiga que siempre la había ayudado.
Así que tomo aire y se puso delante de Sonia.
Sonia la miró, confundida, y Ana abrió las manos, y sonrió, con expresión tierna, como una madre que quiere acoger a su hijo en su regazo.


Y Sonia, la chica alegre del patio, la amiga de todos, la sonrisa del colegio...se derrumbó entre sus brazos, llorando desconsolada.








.:Continuará:.

jueves, 1 de enero de 2015

Sonrisas Tontas

Cuando lo vio en el recreo no lo podía creer.
Aquel chico.
El chico del metro.
Aquel chico tan extraño.
¿Por qué estaba ahí?
No era ninguna novedad que alguien fuera nuevo en ese colegio, pero aun asi..
Piensa en acercarse pero está demasiado avergonzada por lo de el día pasado, y decide buscar otro sitio en el que pasar el recreo.

★shoujoromance★

Se sienta en una esquina del patio.
El frío es demasiado violento.
Aunque algunas chicas que conoce que estaban cerca se han sentado a su lado y están comentando, ella no presta atención a la conversación.

Ella es única.
Nadie la comprende, no hay manera de que nadie lo haga.
Y si por asomo alguien pudiera, no la comprendería como ella quiere, definitivamente lo negaría.
Porque sentir que no hay nadie como ella es lo que la distingue y es lo que le da fuerza.
Es lo que a ella le gusta ser.
Especial, única y especial.

Alguien se interpone entre los cálidos rayos de sol que asoman por los soportales y una sombra la cubre, levanta la mirada.

-Hey! ¿Por qué tan seria?



Es Sonia.
Siempre sonriendo,ojalá pudiera ser como Sonia, siempre tiene una sonrisa en la cara.
Decide acompañarla con las demás chicas del grupo, total, por un día,no viene mal estar acompañada.
Unos pequeños brazos la toman por a espalda y la abrazan con fuerza.
Es Isabel.

-Ana! Dónde estabas? Te echábamos de menos,deja de marginarte!!

-Lo siento.

-Ufff qué aburrida eres, deja de poner cara seria!

Lo cierto es que le gustaría estar tan feliz como ellas, pero a la vez, tampoco le apetece.
Y al mismo tiempo no quiere decepcionarlas, así que se limita a sonreír tímidamente y entonces la chica que tiene detrás le da un sonoro beso en la mejilla.
Ana enrrojece de vergüenza, pero se limita a quedarse quieta y dejarse llevar; al fin y al cabo, la están animando, no?


Cuando suben a las clases, decide prepararse para la clase de inglés y pone sus libros en la mesa de Lili, la cual es suya en las horas que acapara esa asignatura.
La anterior dueña de la cajonera está demasiado ocupada charlando con sus amigas para darse cuenta de que la profesor ha entrado al aula y está mirándola cada vez más intensamente.
Cuando se percata, coge sus libros a toda prisa y se despide de Ana, con otro beso sonoro en la mejilla.
Ésta se sonrroja de nuevo, ¿qué pasa con los besos hoy?


Empieza la clase y se nota que la profesora está de mal humor.
Están leyendo un libro, el cual no es muy interesante, los murmullos no paran de correr por la clase de un lado a otro.
Uno de ellos trata de captar la atención de Ana.
Es Iván.

-Ana...ey Ana...Aaa~naaaaa~

-mmh? Qué pasa?

-Dime algo,que estoy aburrido

La pregunta le pilla por sorpresa y se queda en blanco.
Pero no quiere quedar mal, al fin y al cabo; es un chico, un chico que la conoce y le hace caso, y es Iván; así que se pone a pensar en cualquier chorrada.
Está tan concentrada buscando alguna cosa que contar que no se da cuenta de que la profesora les está mirando.

-Esque no se me ocurre..

-Va,piensa algo!¿Por qué página vas?

-Pues...

-Eso;Ana,¿por qué página vamos?

Ups...esa no era la voz de Iván.
La profesora pone su típica cara sarcástica.

-Si la querida pareja de la primera fila nos lo permite; seguiremos la lectura,  Ana, sigue tú, página 96.

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Odia hablar en público, y leer es casi lo mismo.
Con la voz algo temblorosa por la riña y las risas por lo bajo de sus compañeros, lee algunos párrafos,
maldiciéndolo todo, y a la profesora en su interior, aunque la culpa no fuera suya.

Cuando al final deja de leer, suspira y esconde su cara detrás del libro de lectura.
Otra voz de murmullo la molesta.

-Ana...oye Ana...

Levanta la mirada, intentando expresar un "estoy hasta las narices de ti", es Iván otra vez.
Está tapándose la boca con el libro para que la profesora no le vea.

-Lo siento, ha sido mi culpa.

Y le mira con los ojos muy abiertos.
No le ve a boca, pero sabe que a sonreído y su sonrisa se la sabe de memoria.
Esconde la cara detrás del libro otra vez para que no le vea sonrojada.



Es un tonto, pero qué bien le cae.
Levanta otra vez la cabeza, e intenta ponerle cara de sarcasmo, pero él estaba mirándola y eso le hace automáticamente poner su sonrisa de niña boba.
Le pasa siempre cuando un chico le mira, ya esté a punto de llorar o enfadada, siempre sonríe, y es algo que le saca de quicio.
Porque no le gusta sonreír.
Y menos cuando no quiere sonreír.

Luego le duelen las mandíbulas y se avergüenza de sí misma.

En ese momento terminan las clases y empieza a recoger sus libros.
Camina hacia la puerta del aula para salir al pasillo, y, de ahí, a su clase normal, pero la gente está pasando y decide esperar.
Iván ya ha recogido sus libros, ya que el Set2 de Inglés es en su clase y está listo para salir a comer, se pone al lado de Ana y empieza a reírse por lo que ha pasado en clase, comentándolo como si no hubiera un mañana.
Ella sigue la conversación como puede, no sabía que podía hablar tanto.
Cuando se le pasa la gracia del momento, empieza a hablar con sus amigos, y ella decide que el pasillo está lo suficientemente despejado para salir.

Apenas da un paso y se da la vuelta.
Es extraño, por un momento pensó que la estaban mirando.

Suele pasar, así que sigue su camino.




.:Continuará:.

sábado, 1 de noviembre de 2014

¿Es malo hablar con extraños?

Mi madre me lo dice siempre que salgo.
No debo hablar con extraños,aunque también quiere que conozca gente nueva y vaya en pandilla.
Eso es contradictorio.
La gente que conoces y te conoce fue en algún momento un extraño.
¿Entonces...realmente es malo hablar con extraños?

Eso pensó cuando se encontró con ese chico en la parada del metro de Madrid.
Estaba en el andén de Pza Castilla de la línea 9,hacia el Barrio del Pilar,y justo,cuando ya se oía el ruido del tren cercano y se levantaba del banco para entrar,su mirada se cruzó con la de un chico que también se acercaba al andén para tomar el tren.

El pelo de él era oscuro,era difícil distinguir si era negro o marrón.
La forma de su cara se perdía entre su cabello,pero se la marcaba el mentón,sus labios eran pálidos y secos,también algo cortados,y sus mejillas ligeramente rojizas.


¿Era acaso un extraño?

Creyendo que tal vez esa chica trataba de decirle algo,deslizó su mano hacia su oreja y se despegó un auricular de la oreja,pero la chica no habló,sino que se  le quedó mirando como si fuera alguna clase de extraterrestre.
Aunque no le veía los ojos,no le hacía falta,porque no se los había visto antes,pero sí el resto de su rostro.

-Eres..ese niño..no?-,dijo,con voz insegura

El chico miro a otro lado,como esperando que apareciera alguna persona a responderla.
Se movía nervioso y no la miraba a los ojos,la verdad es que ni siquiera los mostraba,por el grueso flequillo que abultaba en su cabello,tapando parte de la cara.
No parecia tener intención de responder,y,dehecho,no respondió.


Parecía que no se acordaba de ella.
Esto la entristeció.
Simplemente decidió dejar de mirarlo y dirigirse al vagón de tren,con la vista baja,y sin tener en cuenta la bocina que alerta el cierre de sus puertas.
Cuando se dispuso a entrar,una mano fuerte la agarró del hombro y la trajo de vuelta a donde estaba con un increíble reflejo,apenas le dio tiempo a ver como las puertas del vagón se cerraban rápidamente,como si hubieran intentado atraparla,y hubieran fallado.
El tren se fué.

Respiraba agitada y se sobaba el cuello,se lo había jugado.
Cuando volteó se dio cuenta de que su salvador la estaba agarrando aún fuertemente del hombro.
Intentó soltarse una primera vez,pero la estaba agarrando muy fuerte,volteó hacia arriba para verle la cara,era ese chico de antes.

Aunque parecía que ni siquiera se había dado cuenta de que le había salvado la vida,pequeñas gotas de sudor se reflejaban en su mejilla,se pasó la mano por la frente,apartándose el pelo levemente,seguía teniendo esa expresión de indiferencia,pero no le había visto los ojos antes.
Notó que ella la miraba y dirigió,por primera vez,sus ojos hacia los de ella.
Contacto directo.


Eran unos ojos claros color almendra,con escasos reflejos.
Mucho más vivos de los que ella había pensado.
No concordaban con la seriedad de aquel tipo.

Cualquier pareja hubiera apartado la vista rápidamente,simulando no haberse visto tan profundamente,cosa que hizo ella inmediatamente,pero él siguió inspeccionándola,segundos..segundos..y más segundos..que se convirtieron en minutos,haciendo que la situación se volviera incómoda.

Él finalmente pestañeó varias veces y levantó la cabeza,apartando de ella sus ojos.
Echó un vistazo al cartel que mostraba cuánto tiempo faltaba para el siguiente tren.
Apenas un minuto.

Después se volvió hacia ella,aunque,sin mirarle a los ojos.
Tampoco la miró a la cara siquiera para gesticular señalando la señal.
En un momento dado,ella creyó ver como él separaba sus labios,cortados para hablar,pero,le entró el pánico.
Salió corriendo tras disculparse y huyó del andén completamente roja,dejando al chico solo.
O,mejor dicho,solo entre la gente.


Llega al baño de la estación.
Se encierra en una cabina empapada en sudor.
Mientras se tranquiliza,lo piensa detenidamente.
¿Por qué se ha ido?
Porque no aguantaba más;una puerta casi le corta el cuello,y ha estado con los ojos de ese chico demasiado sobre ella.
Nunca se habían detenido a tenerla en cuenta tan detenidamente,y eso que,¡parecía que no le importaba en un primer momento!
Esta vez es ella quien se tiene que secar el sudor de la frente.

Y si..?
Ese chico se enfada por haber salido corriendo asi..?
Debería volver.
Pero esque le tiemblan las piernas.
Le gusta estar con chicos,le caen mejor que las chicas,pero,se pone demasiado nerviosa,y a hablar,sonríe estúpidamente,como si tratara de caer bien...o algo por el estilo...
Y es por eso que no puede,pero,tiene que volver,aunque solo sea por educación.


Cuando llega,apenas alcanza a ver como se cierran las puertas del tren y éste,tras haber recogido a sus pasajeros,se va.
La estación se queda vacía,y ella suspira.
Lamenta haberlo dejado solo,puede que se hubiera sentido muy solo.
Tal vez se hubiera sentido que es el que está más solo.


Pero claro,todos pensamos que somos el más extremo en nuestros sentimientos.
A fin y al cabo,ella también es la que está más sola.








.:Continuará:.

jueves, 30 de octubre de 2014

Basta de formalidades

Bostezo.
El invierno se aproxima cada vez más y ahora cuando despierta,todo está oscuro.
Además hace más frío.
De camino al colegio,iba con los cascos,como siempre.
Cuando de repente,alguien que iba corriendo,seguramente sin mirar,chocó de lleno con ella.

Se intenta levantar,pero está mareada,¿qué tan fuerte iba esa chica?
Voltea a protestar pero su cara esta invadida en un "frondoso",por llamarlo de alguna manera,pelo rosa y rizado.
La chica se levanta,sonriente.

-Ay perdona? Te he hecho daño?

-Descuida..estoy bien.

Le ayuda a levantarse,y ve sus enoormes ojos azules.


-Me llamo Andy,pero puedes llamarme Pinky

Sonrio y concluyó la presentación,trató de volver a ponerse los auriculares y seguir caminando,pero la chica empezó a hablar y a hablar y a arrimarse a ella y a pensar abreviaturas(más??) de su nombre para ponerle un mote,después le preguntó de que clase,curso y edificio era,qué tenía ahora,que profesores le daban clase...
Suspiró con resignación.
Este iba a ser un año muy largo...



Chateando con el movil a la salida de la escuela,ya dentro de poco sería Halloween.
¿Qué debería hacer?
Ya era muy mayor para salir a pedir caramelos.
Tras la lectura del Monte de las Ánimas,una historia del terror que se representa en halloween como tradición de su colegio,no tenía ningunas ganas de nada.

Llegó a casa y se puso a jugar con su consola.
El móvil sonó.
Era Isabel,quería hablar sobre baile,una actividad a la que se habían apuntado hace poco y les era muy difícil.
A pesar de todo,sus amigas ya habían hecho amigas ahí.


¿Por qué era tan difícil para ella?
¿Tan diferente es?


Al día siguiente es día de baile.
Hacen estiramientos en la clase.

Lily es la que mejor sabe bailar de todas.
Esther también lo hace muy bien,es muy flexible.



 Ella es bastante mala bailando,le cuesta seguir el ritmo,y luego está Isabel.



Ella apenas consigue seguir el ritmo,pero es,junto con Lily,la que mejor se lo pasa.
Siempre que Ana la mira,ve una niña pequeña,pequeña y muy mona.
Envidia su optimismo para todo.

El profesor es muy exigente,intenta esconderse detrás de la columna para que no vea su patosidad.
Cuando la riñen,siente ganas de llorar.
Pero ella es así.
Siempre ha sido así,es demasiado sensible y lo odia,cuando era pequeña,loa corregían en clase y le entraban lágrimas,sus compañeros se reían de ella,y la llamaban llorica.

Entre las amigas que han hecho hay una chica que se llama Lola.



Es guapa y delgada,además baila muy bien.
Las clases de baile se están conviertiendo en una molestia.
¿Debería seguir?

Sí.
Eso es lo que su madre le había dicho.
Nunca te rindas,rendirse es el miedo a perder,cuando realmente,pierdes cuando te rindes,pierdes tu motivación,y todo lo que has conseguido hasta ese momento.



El coche la deja en su calle.
Está agotada.
Camina hacia su casa con el ánimo bajo.


Ruidos por la noche la molestan,no se siente cómoda.
Deseando tumbarse en la cama y dormir un rato.









.:Continuará:.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Planes de Futuro Inesperado

Hora de volver a clases.
Literatura.
Rápidamente saca un bolígrafo y empieza a dibujar en un papel de incógnito.
Desearía poder ponerse sus cascos pero la pillarían.
Así que se conforma con el murmullo de la clase.

Un trozo de papel aterriza en su mesa.
Lo abre,es una nota de Lily.

"N k vs a workear cndo akbmos ls studios??? Yo voy a sr novelista ;P "

¿Trabajar?
¿Y eso a que viene?
Además,con cara de incredulidad,¿novelista?
Pues debería empezar por escribir de forma decente.

Entonces empieza a prestar atención en la clase.


-No podéis decidir "yo estudiaré para ser arquitecto",en todo caso sería ingeniería,y luego te especializarías en arquitectura.Decidiréis por que campo queréis ir dentro de poco,por tanto mañana quiero que penséis a qué queréis dedicaros y os organizaré por el camino que debéis seguir,pero eso será a la hora de tutoría.

Muchas veces se había parado a pensar en lo que quería hacer,aunque aun no lo tenía claro.
Siempre ha admirado las animaciones 3D de los videojuegos y las películas.
¿Debería dedicarse a eso?


Después de clase,decidió ir a la biblioteca.
Tenía que devolver un libro,y de paso se quedaría a estudiar y a dibujar.
Sacó sus cascos de la mochila,pero ante la mirada de la profesora los guardó en su bolsillo.
Se despidió de Sonia y de Lily y,tras coger sus cosas,fue recorriendo el pasillo hasta las escaleras y empezó a subirlas.

Pero justo antes de llegar encontró una desagradable sorpresa.


-Oh,fíjate! Hay alguien aqui...-

Conocía bien esa voz,demasiado bien.

-Tienes razón,Guille!Hola Mendi.-

Y ese era Joy.
Detrás de él estaba Jen,y detrás de ambos,la primera voz que tan malos recuerdos le traía.
Guillermo.


Iba a decir algo,sabía que iba a decir algo,lo tenía en la punta de la lengua,pero su  mente se bloqueó,su cuerpo empezó a temblar sus ojos se llenaron de lágrimas y en ese instante,las únicas dos neuronas que no estaban paralizadas enviaron una orden directa.

Huye.

Y no la discutió.
Al instante salió corriendo bajando los escalones de dos en dos y con riesgo de caer.
¿Era cobarde?
Lo era.
Pero no sabía hacer nada más que huir.


Corrió hasta que ya no pudo más y se escondió en el cuarto de baño de servicio.
Escuchó pasos cerca y se acurrucó,intentando mantener la tranquilidad,aunque sabía que eso en ese momento era imposible.

Recordó que tenía los cascos en el bolsillo y se puso música.
Poco a poco,su pulso fue bajando y fue tranquilizándose.
Cerró los ojos y se fundió con su música.

Un tiempo después,no recuerda cuándo,abrió los ojos.
¿Qué hora era?
No escuchaba pasos,así que,sin duda,la de irse.


Salió del cuarto de baño asomándose por la puerta.
Vio su mochila tirada en el pasillo con algunas cosas por fuera,estaba un poco magullada.
Suspiró y la tomó.
Por suerte,aun no habían cerrado el edificio,aunque estaba prácticamente vacío.
Seguía abierto por la reunión de padres,debería estar cerca de acabar así que decidió que debía largarse ya.

Caminaba a la salida,perdida en sus pensamientos,cuando por el rabillo del ojo vió a un chico que no conocía,él se dio cuenta y también la miró,cruzaron miradas durante unos segundos eternos...


Y después,él se dió la vuelta y se fue por otro pasillo.

Ana se quedó unos segundos mirando al vacío.
¿Quién era ese chico?
No lo conocía.

Se fue del colegio y tomó el autobús a casa.
Tras excusarse por su retraso,tomó una pieza de fruta como cena.
Le comentó a su madre lo que quería ser en su futuro.

-Seré soltera y haré películas,ese será mi planteamiento de vida.

Su madre se rió.
"No planifiques tan pronto tu vida,siempre surgen dilemas inesperados."

Se duchó y se tumbó en su cama,tras ponerse el pijama.

Vió el cuaderno con el dibujo del chico igual a Iván de la noche anterior.
¿Habrá sido una coincidencia?
Escribió con lápiz a su lado "Iván".

Le hizo una pedorreta al dibujo,lo arrugó y lo lanzó.

Se tumbó de nuevo y se quedó mirando al techo.
Los recuerdos de aquella tarde pasaron por su cabeza.


Tomó otro papel,y,tras unos garabatos,decidió que era lo suficiente parecido a él.
Sonrió y lo guardó en su carpeta.





¿Qué nombre le pondría?






.:Continuará:.